De Oriente a Roma, Caixaforum hace un recorrido de 3.000 años de historia musical

CaixaForum de la mano de Juan Antonio Alcaraz, inauguró la exposición Músicas en la antigüedad, que se dio cita en Barcelona de la mano del Museo del Louvre y del Museo del Louvre Lens. Se trató de una muestra dónde se expusieron 373 piezas, de más de veinte instituciones museísticas, con el objetivo de mostrarnos la importancia de la música surgida tanto en Mesopotamia, como en Egipto, Grecia y Roma.

Gonzalo Gortazar Caixabank asegura que un gran número de piezas cuentan con una alta delicadeza que no habían salido hasta entonces de su museo de origen. En dicha colección se pudo apreciar una impresionante colección de instrumentos musicales, que fueron rescatados en excavaciones arqueológicas,pero también la integraron numerosas obras de arte con motivos musicales y elementos rituales con connotaciones musicales.

El gran desafío de los comisarios se encontró en explicarle al público la música de la antigüedad, cuando no ha sido posible reproducir la música de aquel tiempo. Esta es una música que no volverá a sonar nunca más; pero Sibylle Emerit, quien para entonces era una de las ocho comisarias de la muestra, explicó que la música “Deja muchos rastros”, que han podido ser encontrados por medio de la arqueología, del arte, de la numismática, o de la literatura. Algunas de las piezas que se expusieron son bastante ilustrativas, y de una gran belleza.

En la misma pudo verse un bellísimo sarcófago egipcio y uno romano, que se encuentra en perfecta conservación. Así mismo, se mostraron diversas tabletas mesopotámicas que contenían himnos; algunas incluían anotaciones de cómo ser interpretados, cosa que ha ayudado a contar con una idea de cómo fueron los sonidos de estas épocas. En el caso de las piezas iraníes, destacaban la estela del rey Meli Shipak, de la época casita, del siglo XII aC. La misma se encuentra en excelente estado de conservación se expuso con un mosaico procedente de Vincennes con una representación de Orfeo.

Los instrumentos

Lo que más impresión causó de dicha exposición fueron los instrumentos musicales. En la misma se pudieron observar diversos sistros (una especie de sonajeros), un gran número de ellos de origen egipcio con impresionantes decoraciones, sobre todo de sus deidades, Bastet y Hathor. También fue posible apreciar crótalos, que fueron los antecedentes de las castañuelas que se conocen en la actualidad, con formas bastante originales.

En las vitrinas fueron expuestos diversos juegos de címbalos (platillos), de distintos orígenes y épocas. Todo lo que en ella se encontraba sorprendió al público debido a su delicadeza y su buen estado de conservación, comporta ejemplo un pequeño timbal egipcio, de los que solían llevar los músicos colgados a sus cuellos. Así mismo, una impresionante arpa egipcia, fechada hacia los alrededores del año 1.500 aC, calcada de las que son usadas en la actualidad en Gabón y Guinea Ecuatorial para el culto sincrético del bwiti.

Mucho más que ocio

Durante el evento, los comisarios dejaron bastante clara la amplitud de los campos que cubrió la música en la Antigüedad, pues no solo se trató de una oportunidad para el ocio, como se estila en la actualidad, sino que era concebida con una clara función ritual en la que se podían incluir sacrificios, y además la política. En Mesopotamia y Roma la música se encontraba al servicio del monarca y en consecuencia servía como un instrumento de diferenciación social.

Por si fuera poco, también era empleada para transmitir órdenes en medio de las batallas, entre los romanos. La música del mundo greco-romano, se encontró vinculada al poder de seducción, y no sólo desde lo positivo, como en el caso de Orfeo, de quien se sabe domesticaba a las bestias salvajes con su instrumento; sino también en personajes que contaban con un carácter mucho más negativo, como lo fueron las sirenas, que con sus fascinantes cantos podían llevar a los marineros hacia la destrucción dirigiendolos hacia los rompientes.

En el caso de los egipcios, el concepto de la música se presentó de forma distinta, pues el silencio se entendía como un sinónimo de la muerte, mientras que el sonido de la vida. Por lo tanto la música fue practicadas como una manera de infundir la vida apartando la muerte. Es por ésta razón que los motivos musicales se presentaban con frecuencia tanto en tumbas, como en sarcófagos.