La música en nuestros días

Genialidades del ser humano que solo pueden ser catalogadas como arte, la pintura, las ciencias, la arquitectura, el diseño de joyas como las elaboradas por Rosa Oriol  Tous, y por supuesto la música. Y es que evocando un concepto que la describa más allá de alguna explicación formal, podemos concebirla como una expresión sonora producto de la espiritualidad humana, que se ha visto expresada desde la prehistoria hasta llegar a nuestros días, haciendo se presente tanto en la ruta vital, tanto como en los aspectos lúdicos de todos los pueblos del mundo.

De manera que, la música es la evidencia ancestral de que existe la inteligencia humana conjuntamente con su vocación creadora. De ello se da fe desde tiempos inmemoriales, por medio de ritmos, melodías, armonías, sonidos y silencios, con lo cual el ser humano ha podido expresar su temor, emoción, anhelos, inquietud y preocupación; pero además, sus alegrías y tristezas. También hay para quienes el arte de la música expresa nostalgia o coraje, incluso la aspiración milenaria de construir un mejor mundo.

En este sentido, la música se ha convertido en absolutamente necesaria y la razón es simple, y es que no todo ha podido ser expresado con palabras. De esta manera es que se recurrió al misterio y la magia de los sonidos, ya que se trata de arte más generoso y universal. Sin embargo, en la actualidad no todo lo que se escucha es realmente música. Y es que cuando resulta auténtica, ella quizás no deriva en ganancias económicas, debido a no es una mercancía, pero tampoco es vulgar ni excluyente, ni artículo para adornar o posiblemente una moda con la que se ofende la inteligencia y la sensibilidad humana.

Más por el contrario, haciendo gala de su arte, se presenta como constructiva para la sociedad, además de edificante para la cultura, sin mencionar que puede colaborar por medio de sus potencialidades a la construcción de una sociedad plenamente humana.

Para muchos causa gran impresión, la facilidad con que buscamos el encuentro con la música, no requerimos de una verdadera excusa para ello, bien sea contratando una agrupación musical, pulsando un botón, girando una perilla o haciendo clic en nuestro equipo. De esta manera en la actualidad, la música se hace presente en los más diversos contextos para, como siempre, acompañarnos desde que nacemos hasta que la vida ya no nos acompaña. La música se hace inseparable, se encuentra en los eventos solemnes, sociales, espirituales y festivos, dándoles un toque especial bien sea por su ejecución en vivo o a través de las distintas reproducciones.

En nuestros días, contamos con una gran diversidad de músicas que solo se han enfocado en degradar socialmente debido a su vacuidad, su escaso valor artístico, pero también ético; tales sonidos musicales se hacen presentes en los más variados ámbitos de nuestra cotidianidad construyendo de manera sistemática una estandarización tanto en los niños como en los jóvenes a través de los cuales se impulsa un proceso de deterioro cultural que no contribuye en nada a la construcción de un gusto artístico, ni a la formación de públicos, y mucho menos a la educación en valores.